Una Gran Bendición

Vivir, vivir ya en sí es un acto de extrema bendición. Cada día con el que podemos contar es ya de por sí una muestra de una nueva oportunidad.

Pero cuando se nos permite contar un año más en este caminar llamado vida, usualmente nos paramos para analizar lo que ha sido ese año que ha pasado y lo que pudimos aprender en él. Esto es lo que pasa siempre que despedimos un año y damos bienvenida a uno nuevo.  Pero cuando se trata de cumplir años, muchas veces nos olvidamos a pensar y analizar si realmente en cada año hemos crecido o madurado en algún aspecto de nuestras vidas los cuales nos hace falta crecer.

“Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.” -Salmos 90:12 



Usualmente las mujeres somos más propensas a negar nuestra edad, cuando somos jovencitas, queremos ser mayores y cuando somos mayores nos quitamos edad. Pero por la gracia de Dios aprendí a que esto no debe ser así; sino que poder contar nuestros días es un acto de gran misericordia del Señor sobre nosotras, y todo ser humano.

Siempre que pasa un minuto más el cual podemos contar ya de por sí lo es.

Y con este pasar del tiempo vemos como se va desgastando nuestro exterior, pero maravilloso es saber que si estamos en Cristo nuestro interior se va renovando cada día si vamos creciendo en su gracia.  (Corintios 4:16-18 )

“Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.” -Salmos 90:12

“Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.” -Salmos 90:12

Cada cana nuestra debe hablar de sabiduría y cada flacidez en nuestra piel y cada arruga en nuestro rostro habla de esa misericordia que el Señor ha mostrado en nosotras cuando podemos tener una nueva oportunidad para conocerle más y podamos depender de Él en cada aspecto de nuestras vidas.

“La cabeza canosa es corona de gloria, Y se encuentra en el camino de la justicia.” -Proverbios 16:31 



Hoy por la gracia del Señor puedo contar con un año más de vida y analizando el pasado año, los cuales trajo sus sin sabores y desaciertos, también trajeron consigo grandes bendiciones y enseñanzas. De los cuales estoy inmensamente agradecida.

Es grandioso poder aceptar que Dios no nos debe nada y aún así nos permite contar con un minuto, un día, un año más para poder voltear nuestra mirada a Él. Realmente su misericordia es eterna.



Es por esto que aún no nos ha consumido a todos, porque nos desea dar esa oportunidad de conocerle y el mayor regalo de vida que he podido recibir y el cuál no merecía lo era que me diera una nueva identidad al haberme llamado efectivamente para salvación de mi alma. ¡Bendito Dios! Glorificamos su nombre cada día que me permite adorarle, servirle y seguirle. Sólo le pido que como así lo prometió me guarde. ¡Santo es su nombre! 

Hoy son 42 años de pura gracia y ¡CELEBRAMOS!

¡CELEBREMOS!!!!

¡CELEBREMOS!!!!

“Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día. Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven. Porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” -2 Corintios 4:16-18 

Con amor & propósito,

Anne V.

Xoxo!!