Diez Años Después...

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10 años y ¡hay tanto que decir!!! que no sabría por dónde comenzar. 

 

Sí, diez años de muchos cambios, en donde pueden pasar demasiadas cosas en la vida de un ser humano.  Pero, ¿porqué querer compartir esto con ustedes? Simplemente por que deseo que conozcan un poco más de mí, pues para mí es importante darles a conocer quién había sido y quién soy hoy por la gracia de Dios y con esto compartirles el porqué de mi decisión de reflejar en lo exterior en mi cambio de estilo de cabello lo que han sido tantos cambios a través de estos cambios. 

Sí, cambios, pues dentro de estos diez años me encontré con la cruz de Cristo y por su gracia ahora soy una nueva criatura.

Pero, ¿Quién fui antes y durante estos diez años? Fui una mujer perdida, una mujer que estaba muerta en sus delitos y pecados, una mujer que lleva en su pasado dos divorcios, y la terrible realidad de ser una paciente de depresiones severas, una mujer que intentó contra su vida en varias ocasiones y que vivía a su manera, pero no vivía.  Una mujer que no se enorgullece de su triste pasado.  Una mujer que vio mundo.  Pero esa mujer es la que quedó en el pasado por la gracia de Dios.

 Mi cabello

Mi cabello

Una mujer que tuvo un hijo a su corta de edad, mientras aún estaba en sus estudios universitarios y que es lo único que puede reclamar como hermoso, pero que hoy reconoce que no lo trajo al mundo en el tiempo de Dios, pues fui una mujer que practicaba el pecado de la fornicación.  Fueron muchos años donde casada en aquel entonces cometí serios errores y blasfemé contra Dios, donde me enfermé de tal manera de depresión, luego de haber dado a luz a mi hijo, que los medicamentos que tomaba me habían hecho aumentar 80lbs. de peso, una mujer que en sus años de juventud fue bailarina y una mujer muy activa y conservaba lo que se llama una “buena figura”, y que al mirarse en el espejo totalmente desfigurada, odiaba en lo que su físico se había convertido.  Pasaron los años y un día me levanté y en mis fuerzas me dije a mí misma, “se acabaron los medicamentos” y los deseché, decidí recobrar mi cuerpo y me matriculé en el gimnasio, y pude comenzar a bajar el peso que aquellos medicamentos de la depresión me habían aumentado, donde entonces dentro de ese tiempo también me convertí en karateka y regresé al baile, pero, ¿qué pasó luego en los diez años que les quiero compartir? Pues, siguieron pasando los años y un matrimonio destruido, donde el amor no existía, yo quería mi mundo devuelta, entonces me divorcié, para seguir mis deseos personales.  

 

Fue ahí que continué mi vida con un hombre que había conocido por medio de una amiga mutua del cual me enamoré, pues hablaba muy convincente por que se proclamaba cristiano al haberse criado en la iglesia toda su vida.  Fue en este tiempo el cual Dios usó para llevarme a sus pies.  Siguiendo mis deseos propios,  seguía pecando en la fornicación, pero aún así por medio de la invitación de nuestra amiga mutua a la iglesia, accedí a esta invitación, y en ese tiempo poco a poco comencé a escuchar del Señor de una manera totalmente diferente a la que había estado acostumbrada y comencé a conocer al Dios de las Escrituras.  Fui aprendiendo a orar y hacer devocionales en las mañanas, cosa la cual nunca hacía.  Pero aún seguía en mis pecados junto con ese hombre y todo lo que sufrí a su lado, ya que sabía que era una relación enfermiza, sin futuro, pero estaba tan ciega que no lo podía ver.  Hasta que un día una dama hermosa de la iglesia a la cual estaba asistiendo con él me dijo, “ese no es el hombre que el Señor tiene para tí”, pero yo continué ahí, fue un tiempo donde comencé a experimentar grandes cambios en mi mente; lo que antes disfrutaba ya había dejado de gustarme y entonces más chocaba con ese hombre y sus prácticas las cuales no eran propias de alguien que se proclamaba cristiano.  Luego de varios años con él entre rompimientos y reconciliaciones, quedé embarazada de él y nos casamos, pero sin nunca olvidar aquellas palabras que aquella hermosa dama de la iglesia me había dicho, “ese no es el hombre que el Señor tiene para tí”, nos casamos, gasté hasta el último centavo que tenía de mis ahorros en nuestra boda y luego perdimos el bebé que esperabamos, esta pérdida causó en mí un descontrol hormonal el cual empeoró la relación enfermiza que teníamos a un mayor nivel, a los 6 meses de casados me abandonó, entré en una depresión mayor y severa en la cual había caído en bajo peso, una depresión la cual no deseo recordar, pero que para poder glorificar a Dios hoy la debo compartir.  Pues en Cristo hay esperanza.

¡Ese fue el tiempo! 

El tiempo que Dios usó para que yo me encontrara con su cruz finalmente.  Ese fue el tiempo que Dios usó para yo mirar mi necesidad de salvación, de yo mirar que toda mi vida había pecado contra Dios y que vivía sólo para mis deseos y que iba rumbo a la condenación eterna.  Fue en ese tiempo donde pude ver la obra perfecta de Jesucristo de amor por mí, fue donde ahí acepté que necesitaba su perdón, fue ahí donde supe que necesitaba de Cristo y fue entonces donde tuve mi nuevo nacimiento y me convertí en nueva criatura realmente, en una mujer que deseaba vivir para la gloria de Dios, pero, aún siendo una mujer abandonada. Una mujer que esperó por ese esposo y que oraba por él y que no aceptaba lo que las personas le decían, pues ya él estaba con alguien más aún estando nosotros casados, una mujer que lo esperó por casi un año y medio, fielmente orando por él, orando a por su salvación y orando de que Dios lo trajera renovado devuelta. 

 

En este tiempo ¡La obra de Cristo me había sanado!! Ya la depresión no tenía parte en mí y comencé a tomar las riendas de mi vida por la gracia de Dios, Dios tuvo misericordia de mí. Conseguí un buen trabajo, un apartamento donde vivir, ya que me había tenido que ir a vivir a casa de mis padres en ese tiempo y mientras yo seguía madrugando para orar por aquel esposo.  Hasta que un día, que nunca olvidaré, mi oración cambió, y en vez de pedir a Dios que me devolviera aquel esposo renovado y restaurara mi matrimonio, le dije a Dios que quería que se hiciera su voluntad, que ya no quería las cosas a mi manera y que quería su plan, fue en ese entonces que todo me hizo sentido, ya había pasado un año y medio de yo esperar por ese esposo, un esposo el cual ya había continuado su vida y el cual lo que me habían dicho era cierto, estaba en una relación con una compañera de trabajo, con la cual aún hoy sigue y ya tienen dos niños.

 

Pero, ¿y qué pasó conmigo? luego de todo ese tiempo sin saber de él, y justo en el momento que mi oración cambió, fue que él apareció, me dije a mí misma, ¡wow, Dios no deja de impresionarme!, tuvimos una conversación telefónica en donde le pregunté qué pasaría entre nosotros, y en donde su respuesta fue, ¡yo quiero el divorcio!! Fue en ese momento donde vi la respuesta de Dios claramente y dejarme ver que las palabras de aquella dama hermosa eran ciertas, “ese no era el hombre que él tenía reservado para mí’. Sentí justo en ese momento que un peso enorme se caía de mis hombros, sentí paz en mi alma, y le dije: “si deseas divorciarte lo harás todo tú, este pecado no caerá sobre mí’ y en menos de un mes el divorcio ya era un hecho.  Él quedó libre para continuar su relación con aquella chica y yo quedé libre para seguir la voluntad de Dios y sus caminos.  Sentí la bendición de Dios sobre mí al yo caminar en obediencia finalmente ante Él.

 

¡Qué les puedo decir! es una historia muy larga y aún queda demasiado por decir, pero no los quiero aburrir con tanta información.  Pero no quiero terminar mi pequeña historia del porqué ahora decidí cambiar mi estilo de cabello sin antes dejarles saber que hoy disfruto de lo que es conocer la misericordia de Dios, el Señor no me dejó sola, me trajo un hombre al que llamo esposo con el cual juntos estamos construyendo un futuro bajo su gracia, un hombre que tuvo también un nuevo nacimiento y que camina junto a mí hacia la misma dirección, un hombre al que amo bajo la gracia de Dios. Dos pecadores que fueron salvos por la gracia de Dios, donde hemos tenido ya dos pérdidas de embarazo en los casi 4 años de casados que llevamos, pero seguimos esperando el tiempo y la voluntad del Señor sobre nosotros, aceptando su voluntad sea cual sea y creciendo en ella, tengamos o no esa criatura entre nuestros brazos, sabemos que nos debe bastar la gracia de Dios y que ya con tener la vida eterna nos es suficiente.  En algún otro momento les contaré sobre nuestra pequeña historia de amor.

 Cambios...

Cambios...

Pero regresemos a lo que me llevó a tomar la decisión de cambiar justo ahora mi estilo de cabello, donde fueron aproximadamente 10 años, mi cabello largo y negro habían sido uno de esos atributos de los cuales recibía muchos halagos, llevando mi color natural, un cabello del cual mi esposo quedó prendado desde el primer día que me conoció, donde siempre lo llevaba por la cintura de largo.  No nos atrevíamos a dar el paso del cambio, pero, ¿no creen ustedes tenemos suficientes razones para exteriorizar nuestros cambios internos hacia afuera? Entiendo que era justo y necesario.  Un día hablando con mi estilista Daphne, logré convencerme, sin aún saber qué haríamos exactamente, nos lanzamos, y creo que fue la mejor decisión que tomamos.  Y ya ven ustedes el resultado.  La retroalimentación que hemos recibido ha sido asombrosa, y no me canso decir que Daphne se botó.  Fueron largas horas de proceso con los nervios a flor de piel, en donde no se me permitió ver nada hasta la revelación final, cuando vi cuánto cabello se había cortado estuve al punto de llorar, se los confieso, pero quise ser fuerte, mi cabello tenía un gran significado para mí y me estaba desprendiendo de ello, era como un ritual de cerrar capítulos.  Pero ya al final, cuando al fin me miré al espejo, lloré, lloré de la emoción de cuán diferente me veía en mi exterior, con mi cabello diferente, abracé a Daphne y le di las gracias por tan excelente trabajo.  Y entonces partimos a presentarnos frente a mi esposo que estaba esperándonos en la sala de espera sin ver nada, su rostro sin palabras lo dijeron todo, estaba algo tímido, pero sus ojos brillaban, fue ahí que comenzaron las fotos mientras Daphne retocaba mi maquillaje.

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Hairstylist & Makeup Artist

Luego de todo, este era el tiempo.  Todos estos años tuvieron un propósito, llevarme a los pies de Cristo. Todo este cambio exterior tenía un propósito, dejarles saber que esto ha sido un proceso de cambios constantes en las manos del Señor, en donde sigo siendo Anne, pero con un estilo de cabello diferente, donde sigo siendo pecadora, pero redimida por la gracia de Dios, conservo mi personalidad, pero soy un nueva mujer.  El cual me seguirá llevando a más cambios, camino el cual no será fácil, porque ya no lo ha sido, pero que seguirá reflejándose en el exterior por gracia. Sólo por su gracia. sé que Cristo me guarda en sus manos.

¡Sólo por su gracia!

Tal vez esta no sea la historia más divertida que hayas leído, o tal vez estabas esperando una publicación diferente, pero espero que esta pequeña historia haya sido de bendición a sus vidas, pues esto es sólo un pequeño resumen de lo que han sido estos 10 años de mi vida, años de pérdidas, pero de muchas ganancias, donde he comprendido que la única esperanza que tengo está puesta en Quien dio su vida por mí.  Si este testimonio fue de bendición a tu vida de alguna manera, déjame tus comentarios, y si de alguna manera deseas que hablemos un poco más de lo que significa el nuevo nacimiento y el Evangelio de Cristo, estoy en toda mi disposición de hacerlo, al igual si necesitas oración.  Créeme que si esto ha sido de bendición a tu vida, más lo ha sido a la mía.  En Cristo y sólo en Cristo hay esperanza para una vida.

Recibe mi más fuerte abrazo.. 

XoXo,

Anne


About my Outfit: 

Top: Zara buy (here) 

Boyfriend Jeans: American Eagle buy (here)

Cardigan: Marshalls buy similar (here)

Daphne Díaz es una estilista y maquillista profesional, para citas la puedes encontrar en Instagram bajo @daphnejdiaz